Insalubridad y motines caracterizan la cárcel 26 de Julio

Insalubridad y motines caracterizan la cárcel 26 de Julio

El Centro de Reclusión para Procesadas y Procesados Judiciales 26 de Julio es el penal donde se encuentran detenidos los jóvenes Francisco Márquez y Gabriel San Miguel, luego que la Guardia Nacional los detuvo cuando se trasladaban al estado Portuguesa a apoyar el proceso de revocatorio contra Nicolás Maduro. Ambos eran enlaces de la Mesa de la Unidad e iban a apoyar en la logística de este mecanismo constitucional.

Se trata de una cárcel de máxima seguridad que cuenta con la capacidad de albergar a 1970 privados de libertad. El abogado penalista Alfredo Romero, miembro de Todos por la Libertad, detalló que en este centro penitenciario se encuentran personas condenadas, y algunas procesadas, que realizaron delitos comunes como homicidios, tráfico de drogas, secuestro, hurto, y violación.

Según Romero en esta cárcel “las condiciones de salubridad son las que afectan más a los reclusos”, alertó.

Tanto Gabriel como Francisco fueron sometidos a un “periodo de adaptación” en donde los despojaron de su vestimenta, los uniformaron de amarillo, les raparon el pelo y no pueden recibir visitad de sus familiares. 

“Este régimen carcelario de la cárcel 26 de Julio establece que únicamente pueden recibir visitas dos visitas mensuales: una conyugal y una familiar, les es permitido una sola llamada por semana y todas las mañanas se les hace pase de número y se les obliga a entonar el Himno Nacional y el Himno del Batallón Bravos de Apure Patria querida”.

En este centro penitenciario se encuentra recluido también el preso político Vasco Da Costa, quien ha rebajado 45 kilos y en ocasiones se ha visto obligado a tomar agua del inodoro porque el agua escasea, según denunció el abogado penalista.

El 28 de diciembre del año pasado, Da Costa resultó herido por perdigones, durante un motín  que dejó 3 muertos y 30 heridos, luego de que un grupo de custodios detonaran una granada cuando intentaban fugarse del penal.

En febrero de este año, Da Costa fue secuestrado, junto al jefe de Disciplina Penitenciaria, dos custodios y dos encargados de Deportes, por un grupo de detenidos que exigían traslado del penal por las condiciones de insalubridad.